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lunes, mayo 17, 2021

La «cueva», seguirá echando humo

En medio de las actividades de demolición de varias casas que servían de expendios de estupefacientes, que se realizó hoy en el Quindío con la presencia del Ministro de Defensa Diego Molano, muchos ciudadanos se preguntaron por la mítica cueva del humo, identificada a lo largo de muchos años, como una «olla de vicio».

«No entiendo como el gobierno destruye unas casas que pueden servir para asistir a familias que necesitan de un techo, y en otros lugares, donde es reconocida la actividad del vicio, no pasa nada», indicó Mauricio Martinez, seguidor de LOS JUANES en un Foro virtual durante la emisión de EL CAFÉ DE LA MAÑANA.

Ante esta inquietud, el comandante de la Policía en el Quindío, Coronel José Luis Ramírez Hinestroza, manifestó que la intervención de los sitios de invasión es algo más complejo y se necesita realizar una labor conjunta un poco compleja y que tarda mucho tiempo.

Degradación humana

El contraste que se vive en el sector de la antigua Estación del Ferrocarril es algo realmente aterrador. En la vieja edificación funciona la sede de Corpocultura, la biblioteca pública municipal y la Secretaría de Tránsito de Armenia. A pocos metros se ubica la denominada «cueva del humo», donde entran y salen consumidores de estupefacientes que van por la dosis, para mitigar la ansiedad que produce en sus deteriorados cuerpos la falta de estupefacientes.

«Es lo más parecido a una película de muertos vivientes. Muchos de ellos no tienen noción de nada y caminan como unos entes. En ocasiones los ve uno consumiendo ahí detrás de la sede de la Setta y se evidencian otras escenas muy fuertes, propias del exceso de estupefacientes», indicó uno de los contratistas que a diario llega a la oficina de tránsito a laborar. El parqueadero de funcionarios queda justo en la entrada de la cueva del humo.

En ese sitio desfilan personas de todo tipo, muchos de ellos, personajes que son muy conocidos en los semáforos de Armenia, donde piden para luego salir para la olla a comprar lo que les alcance, pues allí venden marihuana, cocaína, heroína y hasta pegante en frasquitos o en bolsas. La policía a veces entra y sale, y los vecinos no se explican porque una actividad ilícita sigue ahí como si nada.

Los Santos mienten

En el gobierno de Juan Manuel Santos se adelantó un operativo en todo el país con el fin de «desmantelar» míticas ollas, como fue el caso de la cueva del humo. En ese momento se informó que se había acabado con uno de los expendios más antiguos de la ciudad y que el sector iba a formar parte de un proyecto de recuperación urbana, unido a la modernización de la Estación del Ferrocarril. Cuatro años después, en el lugar el vicio sigue rampante y la antigua Estación del Ferrocarril se deteriora sin que las autoridades puedan desenredar el proyecto de modernización que hay aprobado para ese sector.

Mientras las autoridades montan tremendos despliegues para destruir unas casas, la ciudadanía no entiende como la cueva de humo sigue operando como si nada, acrecentando el problema de consumo de drogas en la ciudad y el departamento en general.

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